Pasos Lectio divina:

Collatio

7. Intercomunicación

La Palabra de Dios es para cada cristiano y para la comunidad eclesial. Al responder a la Palabra en la vida, lo hacemos como cuerpo de Cristo activo en la historia. Por eso podemos y debemos compartir la Palabra con las hermanas o hermanos. La luz y la fuerza que nos vienen de la Palabra de Dios se incrementan a través del Espíritu que actúa en ellos y fortalece la comunión eclesial.

Esta tarea y este empeño por compartir la Palabra es un paso específico en la Lectio, cuando se practica en grupo o comunidad. Además, debe suceder también cuando llevamos un itinerario como camino personal; de ahí la importancia de ser miembro de una pequeña comunidad de fe y de contar con un acompañante o guía espiritual.

En el caso de la Lectio en grupo, supone lo siguiente:

• Elegir un solo texto sobre el que todos harán la Lectio, de modo que el Espíritu ilumine la Palabra de Dios desde distintas perspectivas que serán complementarias, pues Dios habla a cada persona según lo necesita en cada momento de su vida.

• Realizar individualmente los primeros cinco pasos y el discernimiento personal durante ellos, en el silencio del corazón donde Dios y yo nos hablamos frente a frente.

• Intensificar la vivencia de la luz y la fuerza recibida, mediante gestos que hace la comunidad al unísono para expresar su oración como cuerpo vivo de Cristo mediante cantos, aclamaciones y gestos corporales.

• Llevar a cabo una homilía compartida centrada en la oración de cada uno, poniendo en común lo que nos ha dicho Dios a través de su Palabra. Esto supone:

o Honrar con respeto y delicadeza los mensajes del Espíritu en cada persona, conscientes de que Dios habla a cada quien según su personalidad, dones y circunstancias particulares.

o Compartir la experiencia de Dios, alguna vivencia espiritual durante los pasos anteriores, sin disquisiciones o disertaciones teológicas, pues es un intercambio de experiencias y vivencias; no de conocimientos intelectuales.

o Aceptar los aportes de los demás sin argumentar con ellos, ni tratar de dar una categoría o clase de Biblia, aunque alguna de las personas con conocimientos exegéticos puede hacer una breve aclaración sobre la interpretación correcta de un pasaje, cuando la que se le está dando es abiertamente equivocada y el mensaje de la Palabra está siendo distorsionado.

Se recomienda que los laicos realicen una Lectio divina en comunidad, con una o varias de las lecturas de la Eucaristía dominical. Esto puede hacerse como una preparación para vivir mejor la liturgia, revitalizarla y obtener más frutos de ella, en particular de la liturgia de la Palabra.

Un aporte que pueden dar los laicos a la comunidad parroquial es compartir con los sacerdotes los frutos de su Lectio, para ayudarles a encarnar su homilía en la realidad de los fieles, sus familias y el momento histórico que viven. Con este fin se puede instituir el “ministerio de la homilía compartida”, en el cual cada semana una comunidad distinta comparta su vivencia de la Lectio con el sacerdote; así algunas veces haría esto el grupo de oración, otras la comunidad juvenil, otras el coro, la comunidad de ministros de la liturgia…