Laudes Miercoles I
Saludo inicial
G.: Señor abre mis labios.
T.: Y mi boca proclamará tu alabanza.
Himno inicial
Sentencia de Dios al hombre
antes que el día comience:
"Que tu pan no venga a tu mesa
sin el sudor de tu frente.
Ni el sol se te da de balde,
ni el aire por ser quien eres:
las cosas son herramientas
y buscan quién las maneje.
El mar les pone corazas
de sal amarga a los peces;
el hondo sol campesino
madura a fuego las mieses.
La piedra, con ser la piedra,
guarda una chispa caliente;
y en el rumor de la nube
combaten el rayo y la nieve.
A ti te inventé las manos
y un corazón que no duerme;
puse en tu boca palabras
y pensamiento en tu frente.
No basta con dar las gracias
sin dar lo que las merece:
a fuerza de gratitudes
se vuelve la tierra estéril." Amén.
1° Salmo
Ant.1 Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.Salmo 35
El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
"No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia."
Porque se hace la ilusión de que su
culpa no será descubierta ni aborrecida.
Las palabras de su boca son maldad
y traición, renuncia a ser sensato y a
obrar bien; acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.
Señor, tu misericordia llega hasta el
cielo, tu fidelidad hasta las nubes,
tu justicia hasta las altas cordilleras;
tus sentencias son como el océano
inmenso.
Tú socorres a los hombres y animales;
¡que inapreciable es tu misericordia,
oh Dios!; los humanos se acogen a
las sombras de tus alas.
Se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das de beber del torrente de tus
delicias, porque en ti está la fuente
de la vida y tu luz nos hace ver la luz.
Prolongas tu misericordia con los que
te reconocen, tu justicia con los rectos
de corazón; que no me pisotee el
pie del soberbio, que no me eche
afuera la mano del malvado.
Han fracasado los malhechores; derribados,
no se puede levantar.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.1 Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
Cántico
Ant.2 Señor, tú eres grande tu fuerza es invencible.Jdt. 16, 2-3. 15-19
¡Alabad al Señor con tambores,
elevad cantos al Señor con cítaras,
ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,
¡ensalzad e invocad su nombre!
Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
su nombre es el Señor.
Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:
Señor tú eres grande y glorioso,
admirable en tu fuerza, invencible.
Que te sirva toda la creación,
porque tú lo mandaste y existió;
enviaste tu aliento y la construiste,
nada puede resistir a tu voz.
Sacudirán las olas los cimientos de los montes,
las peñas en tus presencias se derretirán como cera,
pero tú serás propicio a tus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.2 Señor, tú eres grande tu fuerza es invencible.
2° Salmo
Ant.3 Aclamad a Dios con gritos de júbilo.Salmo 46
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilos;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.
Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió como heredad suya:
gloria a Jacob, su amado.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro rey, tocad.
Porque Dios es el rey del mundo
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.
Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abraham;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.3 Aclamad a Dios con gritos de júbilo.
Lectura breve
Tb. 4,16-17. 19-20
No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan. Da de tu pan al hambriento y da tus vestidos al desnudo. Busca el consejo de los prudentes. Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que lleguen a buen fin todas tus sendas y proyectos.
Responsorio breve
G. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
T. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
G. Dame vida con tus palabras.
T. Mi corazón a tus preceptos.
G. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
T. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
Cántico de Zacarías
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus Santos profetas.Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres, recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus Santos profetas.
Preces
Demos gracias a Cristo y alabémoslo, porque ha querido santificarnos y llamarnos hermanaos suyos:
- Concédenos, Señor, consagrar el principio de este día en honor a tu resurrección - haz que todos los trabajos que realicemos durante esta jornada te sean agradables.
- Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos, - sobre todo en los tristes, en los más pobres y en los que son menos útiles a los ojos del mundo.
- Tu que para aumentar nuestra alegría y afianzar nuestra salvación nos das el nuevo día, signo de tu amor, - renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.
- Haz que durante este día estemos en paz con todo el mundo - y que a nadie devolvamos mal por mal.
Tal como Cristo nos enseño, terminemos nuestra oración diciendo: Padre nuestro…
Oración final
Señor Dios, salvador nuestro, danos tu ayuda para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así, los que de ti hemos nacido en el bautismo, seremos tus testigos ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
G. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
T. Amén