Laudes Lunes I
Saludo inicial
G.: Señor abre mis labios.
T.: Y mi boca proclamará tu alabanza.
Himno inicial
Dejado ya el descanso de la noche
despierto en la alegría de tu amor ,
Concédeme tu luz que me ilumine
como ilumina el sol
Tal vez me esperen horas de desierto
amargas y sedientas, mas yo sé
que, si vienes conmigo de camino,
jamás yo tendré sed.
No sé lo que será del nuevo día
que entre luces y sombras viviré,
pero sé que, si tú vienes conmigo,
no fallará mi fe.
Concédeme vivir esta jornada
en paz con mis hermanos y mi Dios,
al sentarnos los dos para la cena,
párteme el pan, Señor.
Recibe, Padre Santo, nuestro ruego,
acoge por tu Hijo la oración
que fluye del Espíritu en el alma
que sabe de tu amor.
Amén.
1° Salmo
Ant.1 A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.Salmo 5
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso a mis gritos de auxilios,
rey mío y Dios mío.
A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás, mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.
Tú no eres un Dios que ame la maldad.
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.
Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.
Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo Santo
con toda reverencia.
Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.
En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.
Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos. pera que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.
Por que tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.1 A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.
Cántico
Ant.2 Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.1 cro 29, 10-13
Bendito eres, Señor,
Dios de nuestros padre Israel,
por los siglos de los siglos.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.
Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.2 Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.
2° Salmo
Ant.3 Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.Salmo 28
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria hace oír su trueno.
El Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros de Líbano.
Hace brincar al Líbano como un novillo,
al Sarión como una cría de búfalo.
La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz de Señor sacude el desierto,
él seriar sacude el desierto de Cadés.
La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza la selva.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!
El trono del Señor está encima de la tempestad,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con paz.
Ant.3 Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
Lectura breve
2 Ts. 3, 10-13
Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre ustedes algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A éstos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan. Ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.
Responsorio breve
G. Bendito el Señor ahora y por siempre.
T. Bendito el Señor ahora y por siempre.
G. Solo él hizo maravillas.
T. Ahora y por siempre.
G. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
T. Bendito el Señor ahora y por siempre.
Cántico de Zacarías
Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres, recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
Preces
Proclamemos la grandeza de Cristo, llenos de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a él:
- Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría y de inocencia -para que, al llegar la noche, podamos alabarte con gozo y limpios de pecado.
- Que baje hoy a nosotros tu bondad -y haga prósperas las obras de nuestras manos.
- Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz, -para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.
- Mira con bondad a cuantos de han encomendado a nuestras oraciones -y enriquécelos con toda clase de bienes.
Terminemos nuestra oración con la plegaria que Cristo nos enseñó: Padre nuestro…
Oración final
Tu gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe, para que todo nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
G. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
T. Amén